En el desértico y peninsular departamento colombiano de La Guajira, región de los ancestros maternos que inspiró el realismo mágico en la obra del premio Nobel de Literatura Gabriel García-Márque­z, ha ocurrido algo que, de acuerdo con expertos, marca el proceso de exterminio de la nación indígena más grande de Colombia: se robaron un río entero. El único río de esa región del país.

El gobierno de Colombia represó el río Ranchería y destinó el agua para regar enormes cultivos industriales y servir las operaciones multinacionales de Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.

Durante los últimos cinco años aquí han muerto de hambre y sed más de 7.000 niños indígenas de la marginada etnia wayúu y cerca de 37 mil están siendo consumidos por la desnutrición.

Durante miles de años, el Ranchería ha sido arteria vital y única de la península de La Guajira, la región más septentrional de Suramérica.

En vez del agua, la pesca y la navegación, que existieron hasta hace poco tiempo, el lecho del Ranchería es, como lo muestra el documental, una enorme zanja de arena y piedras resecas por la que no transcurre ya una sola gota de agua.

Con una superficie de 20, 800 kilómetros cuadrados, La Guajira tiene un tamaño similar al de El Salvador, en Centroamérica. Pertenece a la región Caribe colombiana y limita con Venezuela, país al que, de hecho, le pertenece una orilla de la península.

El norte y la zona central de La Guajira están ocupadas por el área de reservación y protección territorial indígena más grande de Colombia (15 mil 300 kilómetros cuadrados), habitada por el milenario pueblo wayúu, que también ocupa otros 12 mil kilómetros cuadrados en el desierto venezolano.

SINOPSIS

Lo mismo que las demás 86 naciones indígenas colombianas, compuestas todas ellas por un millón 379 mil personas, la wayúu, es la más grande de todas, con cerca de 300 mil almas repartidas en 2.500 comunidades.

De unos años para acá, los que quedan en Colombia de los primitivos pueblos prehispánicos tienen derechos y reconocimiento en la Constitución Nacional y las leyes. Pero continúan siendo grupos humano marginales, sumidos en un régimen de abusos, abandono y expoliación infrahumanos.

En La Guajira, durante los últimos cuatro años la mortalidad infantil indígena por hambre física en esta zona de Colombia es de proporciones similares a las de las regiones más rezagadas de África. El grueso del dinero que Colombia destina a los indígenas de esa región del país queda atrapado en una red de corrupción que lo absorbe mediante contrataciones leoninas y lo despilfarra en campañas políticas. En las arcaicas rancherías [poblados] Wayúu las condiciones de vida de hoy son iguales a las del Siglo XVIII descritas en las crónicas de la Colonia Española.

La Guajira, con medio millón de habitantes, posee los principales yacimientos de gas colombiano y de carbón a nivel mundial, debido a lo cual durante los últimos 25 años ha recibido una participación en forma de regalías que supera los 1.500 millones de dólares. Con esos ingresos el nivel de bienestar social debería estar a la altura de los mejores de Europa y no, vale reiterar, como los peores de África.

El Río que se robaron fue admitido en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos, como prueba judicial principal en un litigio contra el Estado de Colombia en demanda de la recuperación integral y urgente del río Ranchería para los wayúu con el objeto de frenar su acelerado e infrahumano proceso de exterminio.

Tomado de: http://indyon.tv/elrioqueserobaron/

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