Pueblorrico

3 al 5 de noviembre de 2017

La última sesión tuvo lugar en Pueblorrico. Nos reunimos en el Colegio El Salvador para terminar nuestro ciclo de sesión de Escuela. Iniciamos con una mística orientada por los indígenas de Karmatarúa, con quienes a través del fuego hicimos una reflexión espiritual sobre la jornada que estaba por iniciar.

Uno de los objetivos de la sesión era compartir a través de un gráfico los avances en el proceso de investigación. Así que el primer día, los grupos se reunieron para terminar de realizar sus póster de investigación y preparar su presentación.

Esa noche compartimos con el Comité de Concertación Social de Pueblorrico y el grupo que juvenil le integra: Generación  Poderosa, el CinErrante con los estudiantes de la jornada nocturna de la institución. Se proyectó la película “El Renacido”. Aunque por dificultades técnicas fue imposible terminar de ver la proyección.

Al día siguiente analizamos las problemáticas mineras en la región del territorio COA, indagando los títulos mineros que hay en la zona pero también divisando las alternativas que han construido las comunidades, los grupos sociales y el COA. Para ello, se presentó una mirada general de las amenazas en el territorio, pues en Antioquia existen 1452 títulos mineros y 3626 solicitudes. Además hay tres “Proyectos de Interés Nacional” que según el gobierno nacional son prioritarios realizarlos porque “aumentan la productividad y competitividad de la economía nacional o regional”. Estos son: Gramalote en San Roque, Quebradona en Jericó de AngloGold Ashanti y en Buriticá de la Continental Gold.

De manera más específica en el territorio COA existen 60 títulos mineros vigentes, en su mayoría para exploración de metálicos; además de 147 solicitudes mineras que buscan aumentar la zona carbonífera del Suroeste y la extracción de gas no convencional en esta zona. A esto se le adjuntan las pequeñas centrales hidroeléctricas -PCH – los monocultivos cítricos, de aguacate y café y el aumento del turismo extractivo. Este espacio permitió hacer aclaraciones sobre las dudas que tenían las personas de la Escuela frente al proceso de titulación minera y las amenazas latentes en la zona.

Pero también se habló de las estrategias de defensa territorial, entre ellas los mandatos populares, las vigías por el territorio, las travesías por la montaña, la matriz del plan de vida y las articulaciones entre los procesos que buscan una vida campesina e indígena digna. Por otro lado cada grupo hizo una cartografía de las estrategias de defensa realizadas en su territorio y habló sobre su proceso organizativo, donde se ubica, quienes lo integran y qué acciones realizan para defender los territorios sagrados para la vida.  

 

Finalmente cada grupo expuso sus avances investigativos. A través de fotografías, mapas, maquetas, frases de libros, diapositivas y dibujos propios los grupos de investigación: La montaña que camina, Escuela de Ciencias, Mi tierra bonita, Mucurusia, Drüa Bārrerö y CASANBE nos mostraron sus avances durante este ciclo de Escuela e incluso algunos proyectaron acciones concretas para continuar el proceso investigativo.

En las horas de la tarde participamos del Conversatorio sobre participación y mandatos populares con el Comité de Concertación Social de Pueblorrico. Esto nos permitió conocer la historia del proceso, que desde 2014 ha buscado presentar distintas propuestas a las alcaldías y concejales para dar a conocer el mandato de los habitantes de Pueblorrico; entre estos la consulta popular, la consulta autónoma, la declaración de actores no gratos y la mesa del plan de vida comunitario.

El Comité de Concertación ha buscado resignificar la participación para exigir a nivel institucional que se respete el patrimonio, la vida, el agua y el territorio. Por ello, y pese a las dificultades que se han presentado, siguen en esa construcción colectiva desde distintos saberes, desde distintas generaciones, desde diferentes posiciones políticas por la participación real y efectiva.

En la noche, después de “graduarnos de la Escuela” decidimos hacer una integración alrededor del fuego, para compartir, contar historias, saberes, jugar y bailar. Esto con el fin de consolidar esos lazos que permite articular a los y las participantes de la Escuela.

Al día siguiente proyectamos las acciones para seguir los ejercicios de investigación comunitaria, enfocados a planear con quién vamos a trabajar, qué vamos a hacer, con qué intención y qué se necesita. Esto nos permitió consolidar la ruta de trabajo para el 2018. La Escuela cerró con una evaluación de todas las sesiones y de forma integral.

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